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lunes, 30 de junio de 2014

Pajarita (de pega)

Aquí tenéis la pajarita que le hice a Elio para la boda de su tito Rodo. La foto es post-boda, así que la pajarita está ya muy vapuleada. Recién hecha estaba más mona, menos arrugada...


Busqué y busqué tutoriales en Internet y saqué muchas buenas ideas, pero resulta que el retal que tenía era demasiado pequeño para los tutoriales que encontraba. Así que me adapté a lo que había. Está hecha con un rectángulo de tela de 11 x 14 cm, entretelado para darle consistencia, doblado por la mitad, cosido (dejando un hueco para dar la vuelta... y cerrado a mano) y plegado con más o menos gracia. Para sujetar el centro, una tira de la misma tela (de 4 x 7 cm aprox.), entretelada también, cosida en forma de tubo a máquina y cerrada sobre la pajarita a mano. Para pegar la pajarita a la camiseta, un broche de coser. Aquí tenéis la parte de atrás.

Reitero que está muy maltratada a estas alturas.
Creo que la explicación ha quedado muy enrevesada para lo que es. Igual tendría que haber hecho fotos, tipo tutorial.

Una vez en uso, entendí por qué algunos tutoriales ponían dos broches en vez de uno: la pajarita se pone en vertical a la primera de cambio. :D

Pero bueno, cumplió su función. El peque estaba la mar de gracioso con la camiseta y aguantó la pajarita mucho más tiempo del que me esperaba.

La foto está fatal, lo sé.
¡Felicidades, hermano! Una boda maravillosamente sencilla. Habéis dado en el clavo, pareja. Estabais guapísimos y nos lo pasamos genial.

lunes, 7 de octubre de 2013

Móvil

Hoy hago acto de presencia solo para presentar a una auténtica artista del arte reciclado. Donde los demás ven piedras y palos, Nuria ve posibilidades... ¡Y los resultados siempre son preciosos! En esta ocasión, nos cuenta cómo ella y su medio naranjo hicieron este móvil para bebé que le regalaron a mi pequeño Elio.


Nuria, que sepas me han felicitado ya muchas veces por lo bonito que nos ha quedado el móvil... Tengo que aclarar cada vez que esto no lo he hecho yo, que hay más artesanos en nuestro entorno. Y siento que las fotos estén tan regulín. Me dio por hacerlas en un día que estaba nublado.

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Hola, soy Nuria, la artista invitada del día en Fushu Fana :) - hago alguna cosilla cuando me da por ahí, pero básicamente me aprovecho de la supercreatividad de Marta, ya que soy la mami de Joelle, la bebita que está heredando todas estas maravillas! (el truco está en tener bebés después de ella, fácil eh??)

Éste es un regalito que le hicimos a Elio cuando nació, se trata de un móvil de esos que puedes colgar encima de la cuna.

Lo más importante para nosotros era hacer un regalo lo más natural posible, con materiales recogidos en las inmediaciones de donde vivimos (Alpes italianos).

Mi "Director Técnico" (Andre) se ocupó de darle forma al invento. Recogimos dos ramas de árboles de unos 30 cms cada una, y a la más gruesa le hizo un pequeño hueco, para encajar la otra rama encima, en forma de cruz. Luego las ató con una cuerda y quedó sólido.



A cada aspa, le hizo cuatro o cinco agujeritos con una mini-taladradora, y de ahí fuimos colgando las decoraciones que son:

- cañas cortadas a diferentes medidas para que cuando les dé el aire o se les dé un toque, suenen entre ellas



- medallones de madera (básicamente, cortar una rama medio gruesa como si fuera un fuet)



- conchas (vale, de esto en los Alpes no hay, pero las recogimos en una playa de Francia..)



Quizás la parte más complicada fue hacer agujeritos a todo esto para colgarlo. Hay que ir con cuidado de que no se rajen o se partan, sobre todo las conchas. Pero es que nuestro Director Técnico es la bomba, y lo hizo rebién!

Por lo demás, nuestra "Directora Artística" (una servidora), hizo la parte más diver, que fue pintar todas estas cositas. Sencillito, con pintura acrílica, una esponja y pincel.

Por lo que nos contaron, el que apreció más el regalo fue Unai, así que el invento está colocado en el salón, para el disfrute de todos y no solo del beboncio.

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Vuelvo a meter cuchara para aclarar que lo colocamos en el salón porque ya teníamos móvil en la cuna y Elio pasaba mucho tiempo tumbado en el chaise longue,  al lado de donde pusimos el móvil artesanal. Nos vino genial para entretenerlo durante el día. A Unai le entusiasmaba tanto que tuvimos que ponernos firmes y decirle que no lo tocara más. Tras nuerosas inspecciones de cerca, el invento ha aguantado estoicamente muchos manotazos.

¡Gracias por este regalo tan bonito!

martes, 24 de septiembre de 2013

Bolsa-mochila para la ropa sucia

En nuestra guardería, como en todas, nos han pedido que llevemos una bolsa para ir guardando la ropa sucia de Elio. Por la experiencia con Unai, decidí hacerla grandota para que cupiera, en caso de necesidad, una muda de ropa, la toalla y la sábana. Con Unai volvió todo junto a casa más de una vez. Y quería que fuera tipo mochila porque muchas veces nos vamos al parque directos y es un engorro tener que llevar la dichosa bolsita de la mano.

Ya colgué en Facebook la foto de la mochila en estado utilizable que llevé al principio. Ahora ya le he puesto el nombre y las «cuerdas» del color que quería, así que os enseño la bolsa con detalle.

Así ha quedado la bolsa terminada.


Como se puede ver en la esquina superior izquierda, a la maestra le faltó tiempo para darle al bolígrafo. ¡Maldita sea mi estampa por dejármela en la clase aquel día! Al menos no lo puso con rotulador grueso y en todo el centro, pero espero ser capaz de quitar la tinta. Cualquier sugerencia será bienvenida. :)

Aquí el aplique con más detalle. Me falta asegurarlo con hilo (lo haré, cuando pueda). Y, como podéis ver encima, aproveché para estrenarme con la aguja doble. Reconozco que me gusta mucho y no es nada difícil de utilizar, pero yo sí tengo que modificar la tensión en mi máquina para que la costura quede bien.


Por dentro, rematada con la remalladora y poco más. Se ven los hilos, pero para ser una bolsa para llevar la ropa sucia, creo que está bastante decente.


Y le he añadido un lazo para poder colgarla cómodamente en el perchero de la clase (¡y en casa!). Quería haber hecho el colgador de trapillo, y por fuera, pero se me olvidó ponerlo antes de coser la parte superior. Las prisas.


Por último, un detallito de la cinta en la que van anudadas las cuerdas.


Compré un trozo porque me gustó mucho, pensando que me difícilmente iba a usarla con mis dos niños... Y no he tardado nada de nada en encontrarle el primer uso. Ya lo he dicho muchas veces, ¡me encantan las mariquitas!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Tutorial: Flores de tela

¡Por fin he hecho flores de tela! Llevo tanto tiempo viéndolas en Pinterest... Pero soy tan poco dada a llevar flores, que me ha costado bastante encontrar una excusa para hacerlas.


Cuando supe que iría de boda por la noche, compré un par de fulares elásticos para hacer esto.

Fuente: Tutorial de Betz White

Quería coser los fulares para hacer las manguitas de dos colores, uno por fuera y uno por dentro. Pero al final no lo hice por falta de tiempo. Así que pensé que al menos podía adornar algunos complementos con esas telas... ¡A hacer flores!

Ya hay mil tutoriales sobre cómo hacer flores de tela... Vale, igual no son mil, pero hay muchísimos. Reconozco que todos los que he visto yo están en inglés (que no significa que no los haya en castellano), así que me voy a lanzar a hacer mi primer tutorial con esta chorradilla. Siento que las fotos sean tan malas.

Materiales:
- Unos trozos de tela (a mí me gusta la de camiseta)
- Unos círculos de fieltro
- Pegamento (recomiendo una pistola de pegamento caliente)
- Paciencia


Mucha gente recorta la tela de los pétalos en forma de círculo y he visto que queda bien, pero a mí me gustó más cómo quedaban las flores con bordes irregulares. No hace falta que sean perfectas e imagino que cualquier forma de bordes irregulares puede servir. Por si le vienen bien a alguien, he colgado mis plantillas aquí.

Doblé una tira de tela en plan acordeón, la aseguré con alfileres y pinté la silueta de flor con ayuda de la plantilla. Usé un rotulador textil temporal, de los que se van con solo humedecer el tejido.



Luego, a recortar por la línea... como buenamente pude.



En la tela azul, la tiza blanca no se veía bien (se iba borrando cuando pasaba el dedo por encima), así que fijé la plantilla de papel con el alfiler y la dejé ahí mientras recortaba. Ocho capas de tela son muchas capas si queremos recortar con precisión... A mí no me pareció necesario que quedaran todas las capas perfectas y era un poco tarde, así que corté las ocho a la vez. En la segunda tanda, corté los dobleces del acordeón antes de recortar la flor y eso facilitó la tarea.



Ahora recortamos un círculo de fieltro ligeramente más pequeño que los pétalos.



Doblamos los pétalos por la mitad y por la mitad otra vez. Yo los doblé todos y los fijé temporalmente con alfileres para luego pegar rápido.



Como veis, mi tela está arrugada. El fular venía así y pensé que eso ayudaría a que las flores tuvieran más volumen. Ahora creo que habrían quedado mejor si hubiera planchado la tela, porque las flores amarillas (fular sin arrugas) quedaron más bonitas que las azules (fular arrugado). Lo tendré en cuenta para otras ocasiones.

Gotita de pegamento al centro del fieltro y a pegar pétalos: cuatro.

En principio, usé este pegamento textil, el que uso para pegar los ojos móviles en las camisetas.



¡¡Error!! Tarda mucho en secar, atraviesa el tejido y te pega los dedos, atraviesa el fieltro y se carga tu maravillosa base de corte (foto abajo)... Un desastre.


Cambio de material: ¡a estrenar la pistola de pegamento que tenía guardada en la caja de las manualidades! Tenía ganas de usarla y me vino de perlas para esto.


Nunca había usado una pistola de pegamento y me estresé un poco con los hilillos que se quedan cuando apartas el cabezal después de dejar la gotita. Una vez secos, esos hilillos se arrancan con una facilidad increíble, así que no merece la pena sufrir por ellos. Como este pegamento se seca muy rápido, es mejor poner gotas pequeñas y hacer una gota por pétalo. Así quedan los cuatro primeros pétalos pegados.

Pongo foto de la segunda flor que hice (amarilla)
porque la primera quedó un poco guarreta con tanto cambio de pegamento.

Las flores pequeñas eran muy pequeñas y vi que no me daba para pegar otros cuatro pétalos encima de los cuatro primeros, así que puse tres. En la esquina inferior izquierda de la foto de abajo, donde señala la flecha blanca, se puede ver (mal) la flor pequeña con los cuatro primeros pétalos pegados. Para terminar estas flores pequeñas, en vez de doblar los pétalos por la mitad y por la mitad, doblé por la mitad y luego un trocín, para que me cubrieran el círculo a tercios (como se ve en la foto).


Para pegarlos, puse la parte «pequeña» del doblez abajo, de forma que quedara fijada con la gotita de pegamento. Y así quedaban listas las flores pequeñas, con siete pétalos.



Para las grandes, usé ocho pétalos grandes en dos filas y uno pequeñito en el centro de color distinto (el que me había sobrado de las pequeñas).

La segunda fila de cuatro pétalos tiene que ir «ladeada», es decir, con los pétalos pegados de forma que tapen las líneas que quedan de los primeros. Lo siento, no hice foto.

Para terminar estas flores más grandes, enrollamos el último pétalo, el pequeñín.


Gotita de pegamento en el centro, un poquito de presión y así quedan las flores grandes.



Igual quedan mejor con un pétalo grande en el centro, pero yo decidí aprovechar las sobrillas en lugar de recortar más tela del fular porque espero aprovecharlo para otra cosa.

Si buscáis en Internet o Pinterest, seguro que encontráis otros tutoriales con mejores fotos. Iré mejorando en esto de los tutoriales, espero.

Otro día os enseño a qué destiné las flores. Las hice pensando en una cosa y acabé haciendo otra, como me suele pasar.

martes, 3 de septiembre de 2013

Bandolera

Septiembre se presenta intenso. Los peques todavía no están en el cole, todavía no he preparado las cosas que necesitan (mochilas, baberos, batas...). Y es que todavía no tengo mi máquina. ¡La semana que viene va a ser de traca!

Mientras tanto, por fin he sacado un hueco para hacer algunas fotos y terminar esta entrada. Así ha quedado mi experimiento de bandolera, bastante arrugadita ya por el uso.




¿Por qué he hecho una? Es una larga historia. Si solo quieres ver cómo la hice, salta al párrafo que está encima de la próxima foto. :D

Cuando Unai nació, los compañeros de trabajo de mi pareja hicieron piña para regalarnos un complemento maravilloso: un mei tai. Eligieron uno de la marca Ebaluh, un pequeño negocio de Barcelona que, por lo que veo en su web ahora, ha ampliado su oferta con otros productos. Bien por ellos. Si no recuerdo mal, nuestros amigos fueron al taller y pudieron elegir las telas y demás. ¡Viva el comercio de cercanía!

El mei tai lo hemos usado muchísimo, al igual que un fular elástico que nos regaló mi hermano. Y lo seguiremos usando, porque es cómodo, rápido de poner y todo lo fresquito que se puede esperar de un método de porteo (el bebé va pegado a tu cuerpo sí o sí). Pero tiene un defecto: aunque es bastante pequeño y ligero para llevar, no cabe en el bolso «por si acaso».

Lo llevamos muchas veces en el carro por si las moscas, pero es un bulto aparte del que tenemos que acordarnos antes de salir. Y últimamente Unai se pone en huelga de andar con frecuencia, así que acabamos sentándolo a él en el carro y  acarreando a Elio a brazo pelao. Elio es pequeño, pero pesa 9 kilazos que se convierten en un quintal al cabo de pocos segundos, y en tonelada y media al cabo de 10 minutos.

Por eso decidí que necesitábamos algo más ligero y plegable. Sinceramente, creo que lo que buscábamos era un pouch (si alguien no sabe lo que es, puede mirar los portabebés de esta tienda), pero mi pareja y yo somos de tallas muy distintas, así que necesitaríamos dos (meeeeec, más bultos). Además, como ya tenía compradas unas anillas para bandolera, me decidí por esta opción. (¿Ves, cariño? Al final sieeeempre uso lo que compro.)

Con la ayuda de este tutorial de Mis Canguritos y tras comprar una tela de lino y algodón que se veía igual por los dos lados, me puse manos a la obra. Esta pinta tiene nuestra bandolera con dos de mis guapísimos modelos dentro:

Podría estar mejor puesta, sí...
Las anillas deberían quedar a la altura de la clavícula, dicen.
¿Qué tiene mi plancha que se lleva tan mal con según qué telas? No había forma humana de planchar el dobladillo para no tener que hilvanar. No buscaba la perfección, así que me dio un poco igual y seguí cosiendo.

¿Y cuánto tiempo llevaba atesorando este tutorial en Pinterest, pensando que sería la forma de asegurarme unas esquinas preciosas? Pues no, no es tan fácil. Ni la plancha marcaba bien las líneas ni mis dobladillos eran lo suficientemente regulares, de modo que no había forma de cuadrar las esquinas. Así quedaron:

Mi cámara no quiere enfocar bien el fiasco
(será para que se note menos, qué maja ella).
La próxima vez, tendré una charla seria con mi plancha antes de ponerme a trabajar e intentaré hacer los dobleces con una plantilla como esta. Esta página también lleva «pineada» en mi tablón de costura desde hace eones y al final no la he usado por pereza.

Mientras hacía la bandolera, antes de coser los aros, dudé mucho si hacer el doblez PMC normal o inverso. ¿Cuál sería más cómodo? Ahora ya no recuerdo cuál elegí, pero cuando terminé de plegarlo y me puse la bandolera, pensé que había escogido el incorrecto y me dio mucha rabia. Después me di cuenta de que lo único que hacía que mi bandolera no fuera reversible era el hecho de que se veía el hilo de la remalladora en el borde, porque la tela en sí era igual por los dos lados. Ummmm.

Dejé escapar esta maravillosa plantilla para hacer bies, de nuevo por pereza. Es que mi impresora es un poco temperamental, que conste. Se enciende o no según el día. Y bueno, de forma un poco rústica me hice una cinta de la misma tela del fular para darle la vuelta a la zona de la costura. Voilà, plegado reversible a gusto del consumidor.


Tras varias semanas de uso, puedo decir que cumple su función, pero también creo que el invento debe de ser más cómodo con una tela un poquito elástica. Por las descripciones que leí, entendí que era mejor que no cediera, pero yo creo que cierta elasticidad para que la tela se amolde un poco al hombro debe de venir bien. Eso sí, tendría que ser una tela elástica fuerte para que el niño no te acabe a la altura de la rodilla.

miércoles, 31 de julio de 2013

Una reliquia

Creo que si sigo yendo hacia atrás, encontraré algo que cosí cuando todavía estaba en la tripa de mi madre. No pienso volver a decir que algo es el origen de todo, porque ya van dos veces (aquí y aquí) y hoy he encontrado algo que cosí cuando estaba en la universidad. Lo que sí está claro es que hacer el blog ha sido todo un acierto, porque de memoria ando un poco corta.

El caso es que he ido en busca de un lápiz blanco para marcar una tela y, al ver el estuche en el que tengo guardadas estas cosas de costura, he pensado que se merecía una entrada.




No termino de recordar por qué me dio por coserme un estuche. Imagino que necesitaba uno y me pareció más sencillo coserlo que buscar uno que me gustara en las tiendas. Sí recuerdo que esta tela morada la compré para forrar las estanterías de mi habitación de estudiante (luego las plastifiqué). Qué maravilla aquella tienda de retales de la calle Tablas en Granada. Me pillaba a tiro de piedra de la facultad, tenía telas realmente baratas... ¡y qué poquísimo la aproveché!

Por entonces no tenía máquina de coser, así que las costuras las hice a mano con una paciencia que ahora no tendría ni de broma.

Puntadita a puntadita
Me sigue gustando mucho este estuche y sigue como el primer día a pesar de que no sobrehilé las costuras interiores ni nada. Eso sí, dejé un margen de costura kilométrico. La tela apenas se ha deshilachado, pero a precavida no me ganaba nadie.

También me hice unas cortinas negras chulísimas. Bueno, solo las hilvané a mano y mi madre las cosió con la máquina en unas vacaciones. Eran cortinas de puerta y las puertas eran de piso antiguo con techos altos. Si las hubiera hecho a mano, todavía estaría cosiéndolas. La idea era coserles estrellas plateadas (todavía tengo la tela plateada que compré para eso), pero al final nunca lo hice. Se ve que agoté la paciencia con el estuche.

¡Qué tiempos!

lunes, 8 de julio de 2013

Portachupetes, sujetachupetes, chupetero o como se llame

Una vez más, Pinterest vino a inspirarme un proyecto al alcance de mis posibilidades y que, posiblemente, me viniera bien para el futuro peque.

Antes de que naciera Elio, Unai tenía menos de dos años y todavía seguía usando sus chupetes y su sujetachupete. Tenía uno de sobra, pero era de esos de cadenita de plástico, comprado en un apuro, y me gustaba más bien poco. Así que cuando vi este tutorial de MADE, guardé el enlace porque supe que lo haría.

De telas infantiles ando un poco corta. Bueno, de telas en general. Mi material de costura es una pila inmensa de camisetas viejas. Así que decidí hacer algo parecido pero con materiales distintos. Tenía un lazo que había comprado por impulso, sin saber muy bien qué iba a hacer con él, así que compré una cinta de algodón un poco más ancha y las pinzas de tirante que menciona Dana en en tutorial. Cosí el lazo a la cinta con una puntada en zigzag de un hilo de color distinto, para que resaltara, y quedó bastante bien:


Recuerdo haber colgado la foto en Facebook y comentar que ojalá no hiciese falta. Por entonces, Unai estaba muy enganchado al chupete y prefería que Elio no tuviera esa dependencia... pero ay, madre. Cuidado con lo que deseas, porque se puede hacer realidad. Elio no ha querido chupete ni en pintura, pero ha tenido el detalle de aficionarse a chupar el portachupetes que le hizo su mamá, al menos a ratos. Qué apañado mi niño, que lo usa para que no me sienta mal. Lo malo de que no quiera chupete es que es muy difícil calmarlo sin cogerlo en brazos y no siempre lo puedes coger (como cuando vas en coche, por ejemplo). Ahora mismo tiene casi 9 meses y, de momento, tampoco se ha aficionado a ningún muñeco ni se ha encontrado el pulgar. Ya veremos cómo acaba la cosa.

Hice otro chupetero para una amiga con materiales distintos. En vez de usar la cinta de algodón, cosí el lazo a un trozo de cinta al bies (abierta por la mitad) de color morado y, en vez de usar un automático, puse velcro. El velcro es un acierto, porque es más fácil de abrir y cerrar y es más duradero que estos cierres metálicos (ya los he perdido un par de veces, no sé si porque son de mala calidad o porque hay demasiadas capas de tela y no acaban de encajar bien). La cinta al bies me dio bastantes quebraderos de cabeza porque la máquina tendía a «comérsela». Mejor con la cinta de algodón, que es más gruesa.

Y bueno, en vista del poco éxito que tuvo el chupete, no he vuelto a coser ningún chupetero más, pero salí del proyecto un poquitito más experimentada.