Unos quince días antes de que llegara el carnaval, estuve intentando sonsacarle a Unai de qué quería disfrazarse. Yo proponía cosas y él iba diciendo que no a todo (¡con la de ideas graciosas que se me ocurrieron!). Un par de días después, se me acercó muy serio y me dijo que quería disfrazarse de indio. Vale, pues de indio. A lo tradicional (joooo).
Compré antelina de color tostadito, cinta textil con un motivo geométrico y una pluma roja grande (que es lo que más ilusión le hace al peque de todo esto, claro). El trapillo que usé para los flecos ya lo tenía en casa. ¿Verdad que hay alguna forma menos petarda de poner flecos que uno a uno? ¡¡Soy toda oídos!!
A la cinta del pelo no le hice foto, pero bueno, solo cosí con puntada en zigzag la cinta geométrica a una goma ancha y dejé un huequín entre las costuras de inicio y fin para meter la pluma.
Para el pantalón volví a usar el patrón básico de MADE. Me gusta, es rápido de hacer y sé que le queda bien, así que para qué vamos a innovar.
Para la camisa me basé en el modelo 23 de la revista Ottobre 4/2013. Es una camiseta con puños, así que alargué las mangas para no tener que ponerle puño aparte.
La abertura del cuello me la inventé sobre la marcha y, aunque no he hecho foto, que conste que está bien rematada con sus vistas por detrás.
Pensé que no le entraría, por aquello de que la antelina no es elástica y el patrón es de una camiseta, pero tuve mucha suerte y se la puso sin problemas. Tenía preparada una cremallera de emergencia por si acaso, pero fue un alivio no tener que coser nada más. ¡Porque este disfraz lo he hecho con un febrón de la muerte, tiritera y muchas toses! El año que viene lo compro.
Eso sí, con el peque ha tenido mucho éxito. La noche de antes se lo probó y no quería quitárselo. Y al día siguiente en la fiesta, ya con la pluma y todo, iba contentísimo. ¡Misión cumplida!
