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domingo, 11 de mayo de 2014

Apaños varios

Creo que nada de esto merece una entrada propia, pero sí quiero publicarlo por si a alguien le resulta útil.

Unai tenía unos pantalones de pana con cinturilla de goma y cordón para ajustar, pero la goma era muy tiesa y le iba grande, de forma que se le caían constantemente: era imposible atarlos porque la goma tiesa impedía ajustarlos. Decidí cortar por lo sano y poner cinturilla de puño con goma dentro. Me habría gustado una cinturilla más ancha, pero solo tengo gomas de este grosor y no quería que bailara y se pudiera girar.

Han perdido un poco de clase, pero hemos ganado en comodidad.
Como el pantalón está forrado, la remalladora me ha venido de perlas. Y he mantenido la etiqueta original para que las madres desmemoriadas de los posibles herederos (y no miro a nadie) tengan pistas sobre la talla.


Ya que estaba, aproveché para poner un parche en la rodilla. No había agujero todavía, pero tenía toda la pinta de aparecer en breve. He recortado una rodillera normal, según me inspiró esta publicación en Facebook de Rojo Ababol.


También me dedicado a añadirles puños a los pijamas que teníamos. La idea era que Unai no se los pise. Para muchos ya no hacía falta, porque el invierno ha ido pasado y el crío ha ido estirando, pero Elio los usará en algún momento y, con lo chiquitino que es, seguro que le sobran dos palmos. Y otros son de talla grande y los seguiremos usando el año que viene.


Los puños, en la medida de lo posible (según mis existencias de tela de puño), los he puesto a juego con la parte de arriba del pijama.

¡Quiero encontrar puño de un color naranja poco cantoso!
Bueno, pues hasta ahí esta tanda de arreglos. Otro día, más.