Así se llama esto en Decathlon y me ha encantado el nombre. Tapabocas, jajaja. Me lo quedo.
Esto ha sido un regalito de amigo invisible. Un tapabocas para un chico friolerillo que prepara una tesis de traducción audiovisual... El tema es alto secreto, ya sabéis.
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| Formas hechas con terciopelo termoadhesivo. |
Pero siempre se puede hacer un guiño sutil (y hasta un poco desviado)...
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Aplicaciones de tela de camiseta cosidas a mano.
Letras pintadas con rotulador textil. |
Para acompañar el regalo, mucho chocolate (se dice, se cuenta, se rumorea que al destinatario le gusta un poquititito). Me fundí todo el presupuesto en bombones de colorines, hice un conjuro para volverlos mágicos y añadí una chuletilla.
Y ya solo faltaban las famosas perlas de sabiduría:
Todo producto mágico tiene que llevar sus advertencias de seguridad, que hablamos de cuestiones muy delicadas.
Ahí queda, por si conocéis algún doctorando/opositor/estudiante que necesite un poco de ánimo. :)
Por lo visto, el tapabocas ha sido todo un éxito: calentito, pequeño (cabe en un bolsillo) y, según me cuentan, más cómodo de poner y quitar de lo que me había parecido en un principio (si hacéis uno, ¡que las telas sean bien elásticas!). El cordón diría que lo tiene que ajustar poco o nada; igual me lo podría haber ahorrado.
Con esta entrada participio en la iniciativa de
La Lío Parda de hacer y enseñar cosas para ellOs (¡pero si yo solo coso para chicos! :D) y le envío mi más sincero agradecimiento por hablar de cómo colocar ojetes. ¡Mi alicate no funcionaba y por eso no me quedaban bien! Si no es por ella, los destierro. ¡Con lo útiles que son!
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Edito para añadir las fotos que me acaba de mandar el destinatario. ¡Ole los hombres guapos!
Estas imágenes me recuerdan que uno de los motivos de poner una cuerdecita para cerrar es que así, en un apuro, también lo puedes llevar como gorrito. :)
¡Y enlazo a
Mr. Handmade!