viernes, 5 de julio de 2013

Medidor

Hay proyectos que te llevan mucho más tiempo del que te esperas... quizás es que tengo que replantearme las expectativas que suelo ponerme, sí.

Llevaba tiempo con ganas de meterles mano a las cuentas Hama, porque hay gente que hace auténticas virguerías. Me compré el equipo básico para probar, ya que no es nada caro, y la verdad es que me ha gustado la experiencia. Eso sí, he tenido una dosis de realidad en cuanto me he puesto a trastear: las virguerías requieren mucho tiempo ¡y mucho talento!

Para empezar a tomarle el pulso a esta manualidad, pensé en hacer muñequitos para decorar un medidor de madera para mis críos. Como currarse los dibujos desde cero es algo que escapa a mis habilidades, me puse a buscar ideas en Internet y vi que los diseños para punto de cruz podían servirme. Peeero no me decidía y aparqué el proyecto.

Unos meses después, la niñera de Unai me dijo que iba a hacerle un babero de punto de cruz y me dio a elegir tanto el color del babero como los dibujos (tengo fama de ser tiquismiquis, no sé por qué). Elegí superhéroes, por supuesto, y esto es la maravilla que hizo:

¡Dice que se ofrece a hacer baberos por encargo!

De entre los diseños que me trajo para elegir, también los había de La guerra de las galaxias y no dudé en pedirle las plantillas para retomar mi proyecto del medidor.

Tuve que adaptarme a los colores disponibles en cuentas Hama y bregar con la imposibilidad de hacer medios puntos o rayas, así que algunos muñecos están un poco p'allá. Bah, cosas peores hay. Como entrenamiento ha sido fantástico y el resultado es decente.


La imagen está modificada, claro. El medidor está en una sola pieza. Todavía no lo hemos colgado y ya lleva hecho más de un año. ¡Menudo desastre! Bueno, me consuela pensar que así aguantan los muñecos más tiempo, porque Unai será un poquito más mayor y no se dedicará a arrancarlos. ¿O sí? Ya veremos cuando lo pongamos.

Meses después de hacer el medidor, descubrí que los diseños eran de Wee Little Stitches... ¡Y madre mía qué surtido tan impresionante! Hay muchísimos, demasiados casi. Yo los haría todos. Menos mal que la selección me vino prácticamente hecha en su momento, porque si no me habría muerto de la indecisión.

jueves, 4 de julio de 2013

Primeros pantalones


Busqué en Internet patrones de pantalones bombachos, los «cagaos» de toda la vida, porque me parecía que serían sencillos de hacer y me servirían para reciclar algunas de las camisetas que llevo guardando. En mis pesquisas di con un blog que se convertiría en una referencia: Para mi peque con amor. La pena es que el patrón que ofrecía Inma, la autora, era de talla de 3 años y yo quería bombachos para bebé. Intenté descargarlo de todas formas, para Unai, pero resultó estar en una plataforma de pago. ¡Vaya chasco!

Con las pistas que vi en el post, saqué un patrón de unos pantalones que tenía de talla de 60 cm, tres meses. Y en vez de usar un cordón para atarlos, les puse una cinturilla de goma (con goma unos, de camiseta elástica doblada los otros).


Me quedaron regulín regulán, sinceramente. El marrón lo modifiqué a posteriori para ponerle unos puños más en condiciones, elásticos, de modo que no se le subieran al peque por la pierna a la primera de cambio. Al ser el segundo intento, las costuras quedaron mucho menos rizadas. También les añadí el solete para alegrarlos un poco (y como guiño al nombre de Elio).

El gran error de los de rayas fue el paso del patrón a la tela. Fui dibujando el contorno sin usar pesos ni alfileres, así que se me meneó un poco y la parte de arriba, donde va el culete, acabó un poco más amplia de lo que debería. Me pareció un cambio poco grave, pero al peque no le favorecían nada de nada... Demasiado espacio extra incluso con pañal.

En resumen, fue un buen ejercicio de aprendizaje. ¡Y no pensaba darme por vencida!

miércoles, 3 de julio de 2013

Organizador de pared

Hace poco, he visto esto en Pinterest.


Oooooh, me he enamorado. Pinterest, ¡vas a ser mi perdición! No sé si lo habrá en las tiendas de España y tampoco tengo paciencia ni tiempo para ir buscando de tienda en tienda. Ya maquinaré algo.

Antes de descubrir esta maravilla, solo conocía los organizadores de pared clásicos, los planos con bolsillos de malla. En mi habitación no tenemos sitio para mesitas de noche y, madre mía, ¡cómo echo de menos una mesita! Un día pensé que podía intentar hacer un organizador de esos yo misma y eché cuentas. Tenía un retal de las cortinas y restos de una mosquitera que pusimos en nuestra habitación... Solo necesitaba cinta de bies.

Medí, corté, cosí y este fue el resultado.


Decente, ¿no? La pena es que, como ahora tenemos la cuna del peque, lo he colocado en una ubicación temporal y no he querido hacer agujeros en la pared, así que lo tengo colgado con alfileres (aguantan más de lo que uno se piensa) y suele acabar en el suelo cada vez que a Unai le da por jugar a ser Tarzán (eso no hay alfiler que lo aguante).

Ya que estoy hablando de esta tela, cuelgo también las únicas imágenes chiquitinas que tengo guardadas de lo primerísimo que cosí con mi máquina de coser: unos cojines a juego con las cortinas. Compramos bastante más tela de la necesaria y pude tapizar las sillas del salón y hacer los cojines de la misma tela, una loneta de rayas que me encanta. Todavía me queda algún trozo por ahí... Ya le encontraré uso. En fin, los cojines.


Los hice con cremallera y, sinceramente, pensé que me costaría más ponerla. Por aquel entonces no había descubierto la mina de información sobre costura que es Internet y tiré de sentido común solamente.


Vale, reconozco que el primer cojín tuve que descoserlo porque había calculado mal los pasos. Ahora lo haría de forma totalmente distinta, más fácil, ¡y utilizaría el prensatelas para cremalleras! Seguramente hasta me quedaría la cremallera oculta, como tiene que ser. A ver si me planteo algún proyecto con cremallera y descubro qué tal se me dan ahora.

Bodies pintados

Llegados a este punto, quería decorarle algún body a mi pequeño Elio, que pronto nacería. Con Unai había experimentado lo que es ponerle algo a tu bebé, echarlo a lavar, tardar una semana en poner la lavadora y, cuando está limpio, darte cuenta de que ya le queda pequeño. Frustración total.

No me apetecía hartarme de coser en los bodies, la verdad, así que me pareció un buen momento para probar a dibujar con los rotuladores textiles. No compré nada nuevo para Elio, así que me limité a decorar los bodies lisos que tenía de Unai.

En uno de ellos hice unos cuantos pajarillos según un dibujo que encontré por ahí (¡¡tengo que acordarme de guardar los enlaces!!).


En los otros, dibujé mariquitas (que me fascinan) y un dinosaurio la mar de mono (no es diseño mío tampoco, ojo).


Como estas cosas se quedan pequeñas tan rápido, no dio tiempo a lavarlas más de tres o cuatro veces. El body del dinosaurio se lo pasé a una amiga y, antes de dárselo, le pegué un repasito para que el color fuera más vivo, aunque no es que se hubiera borrado tanto. Los otros dos se han conservado bastante bien.

Vale, pintar es mucho más rápido que coser, pero no me satisface ni la mitad.

martes, 2 de julio de 2013

Búho morado

El resultado final de esta camiseta fue una grata sorpresa, un triunfo inesperado. Busqué un diseño de búho distinto del que le hice a Maya (que se puede ver aquí) y creo que acerté con las alas un poco más elaboradas. Las telas las escogí al momento, sin pensar demasiado, y me encanta la combinación.

¿Será señal de que tengo que ser menos calculadora? Parece que las cosas que pienso mucho quedan regular y las que hago sin pensar salen graciosas.


El cuerpo del búho, los ojos y el pico los pegué con entretela adhesiva solamente y han aguantado bastante bien los lavados, pero Unai se ha puesto esta camiseta muchísimo y acabaron despegándose un poco por los bordes. Antes de guardarla para Elio hice un poco de restauración y cosí todas esas partes a máquina, con hilo del color de la tela para que no se notara mucho, y quedó bastante bien. Igual actualizo el post con la nueva imagen cuando la camiseta salga de la caja.

En cuanto a las alas, están cosidas sin entretela adhesiva y eso les da cierta movilidad y volumen. Todo un acierto al tratarse de las alas del bicho.

Yoda

En vista de que la pequeña Maya escapaba con dos camisetas nuevas, la de la geisha y la del búho feliz, ¡algo habría que hacerle a su hermano, pobrecillo! Tras consultar con su madre sobre gustos del susodicho, tuve claro que le haría algo de La guerra de las galaxias.

Me muero de ganas de hacer una camiseta como esta. Ya se andará... Lástima que no encontré ninguna camiseta lisa marrón. Así que tiré por otro lado y acabé encontrando este diseño de Yoda. Intenté e intenté modificarle las orejas, porque no puedo evitar acordarme de los gremlins cuando las veo, pero no había manera de que quedara algo decente.


Cosas que no me gustan: que los ojos quedaron demasiado chillones, que la túnica tendría que haberla hecho cruzada como la imagen original y que dejé demasiadas cosas simplemente pegadas, así que imagino que la vida útil de esta camiseta sería un poco corta. Es curioso revisar todas estas cosas en el tiempo, porque te das cuenta de lo mucho que vas aprendiendo aunque sea a trompicones.

Ah, el otro gran defecto: la camiseta que compré se deformó al lavarla, así que la aplicación quedó descentrada. Creo que en la foto se puede apreciar que el cuello está totalmente retorcido... Es lo que tiene comprar camisetas excesivamente maluchas y no lavarlas antes de coserlas. ¡Otra lección aprendida! Ahora siempre lavo las camisetas antes de empezar a trabajar en ellas.

Hala, paquetito listo y rumbo a Granada.

Por suerte, Adrián (su dueño) reconoció a Yoda rápidamente y parece que a él no le importó que fuera tan orejón. Espero que haya podido ponérsela más de tres veces.

lunes, 1 de julio de 2013

Búho feliz

Además de la camiseta en la que hice la geisha, ese mismo día también compré una camiseta azul en la que pensaba hacer un cactus para Unai... pero ya he comentado que a Unai no le cabía la cabeza y, por desgracia, Maya ya había recibido un cactus en su paquete de regalo anterior. El que tenía en mente sería con solete, pero no iba a repetir cactus, así que tocaba ponerse a pensar.

Además de los pulpos, los búhos también me llaman la atención y tenía ganas de ponerme a hacer pájaros. Uno sencillito, en vista de que estas camisetas las hice de forma inesperada y la geisha ya me había llevado bastante tiempo.


¿Por qué no hacen camisetas de niño con este azul tan bonito? Me encanta. En fin, creo que la combinación con el naranja y el amarillo le va muy bien. Tengo la impresión de que las partes que no cosí (la cara y el pico) igual han terminado despegándose. Y espero que los ojos pintados aguantaran también. A día de hoy, lo habría hecho de otra manera: todo cosido (al menos a máquina).