Además de la camiseta en la que hice la geisha, ese mismo día también compré una camiseta azul en la que pensaba hacer un cactus para Unai... pero ya he comentado que a Unai no le cabía la cabeza y, por desgracia, Maya ya había recibido un cactus en su paquete de regalo anterior. El que tenía en mente sería con solete, pero no iba a repetir cactus, así que tocaba ponerse a pensar.
Además de los pulpos, los búhos también me llaman la atención y tenía ganas de ponerme a hacer pájaros. Uno sencillito, en vista de que estas camisetas las hice de forma inesperada y la geisha ya me había llevado bastante tiempo.
¿Por qué no hacen camisetas de niño con este azul tan bonito? Me encanta. En fin, creo que la combinación con el naranja y el amarillo le va muy bien. Tengo la impresión de que las partes que no cosí (la cara y el pico) igual han terminado despegándose. Y espero que los ojos pintados aguantaran también. A día de hoy, lo habría hecho de otra manera: todo cosido (al menos a máquina).
lunes, 1 de julio de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
Geisha
Este proyecto es de esos que te dejan mal sabor de boca. Me pasó como con la camiseta de los peces: lo pensé y repensé tantas veces, me lo imaginé de todas las formas posibles y creció tanto en mi cabeza que, una vez hecho, no cumplió para nada las expectativas.
La historia de cómo llegué a hacer esta geisha es curiosa. Llevaba mucho tiempo pensando en lo bonita que podría quedar una camiseta con este dibujo, pero era muy poco apto para nenes, así que aparqué la idea.
Mientras buscaba camisetas lisas de manga corta para Unai, vi dos expositores de esos circulares. En uno, los colores tristones habituales para niño: azul marino, blanco, gris jaspeado... En el otro, colores llamativos y preciosos: naranja, rojo, amarillo, azulones resultones... Al acercarme, vi que los colores bonitos eran los del expositor de ropa de nena y me quedé un poco chafada. Pero cogí una camiseta de cada expositor, las comparé y me pareció que eran prácticamente iguales a excepción de las mangas, que eran más cortitas en el modelo de niña. «Bah, me da igual, me llevo las de niña», pensé. Qué chasco tan grande cuando llegué a casa y vi que, por mucho que intentara ponerle las camisetas a Unai, su cabezolón masculino no entraba ni de casualidad por el cuello. Oooooooh.
No recuerdo por qué no fui a devolverlas. Seguramente por falta de tiempo, porque perdí el tíquet o por alguna otra razón peregrina. La cuestión es que la pequeña Maya, hija de una amiga, se ganó otro par de camisetas porque sí aunque ya tuviera estas tres.
Para vestir a la geisha, utilicé retales de una de mis camisetas favoritas de todos los tiempos, demasiado pequeña ya para este cuerpecito serrano. Y no, la geisha no le hace justicia al cariño que le tenía a una camiseta que llevaba guardando y trasladando por medio mundo desde segundo de carrera.
Así quedó la geisha:
Los ojos los pinté con el mismo rotulador Prym que los de las ovejas y corrieron la misma suerte: se borraron en el primer lavado. Por suerte, esta vez decidí lavar las camisetas antes de enviárselas a su destinataria y subsané el error. No sé cuánto habrá aguantado el rotulador textil Javana en esta tela rosa, pero espero que haya sido más de un par de lavados. No llegué a asegurar con hilo ni el pelo ni la boca ni la faja, así que me imagino que alguna de esas piezas, si no todas, habrá volado. ¡De todo se aprende!
La historia de cómo llegué a hacer esta geisha es curiosa. Llevaba mucho tiempo pensando en lo bonita que podría quedar una camiseta con este dibujo, pero era muy poco apto para nenes, así que aparqué la idea.
Mientras buscaba camisetas lisas de manga corta para Unai, vi dos expositores de esos circulares. En uno, los colores tristones habituales para niño: azul marino, blanco, gris jaspeado... En el otro, colores llamativos y preciosos: naranja, rojo, amarillo, azulones resultones... Al acercarme, vi que los colores bonitos eran los del expositor de ropa de nena y me quedé un poco chafada. Pero cogí una camiseta de cada expositor, las comparé y me pareció que eran prácticamente iguales a excepción de las mangas, que eran más cortitas en el modelo de niña. «Bah, me da igual, me llevo las de niña», pensé. Qué chasco tan grande cuando llegué a casa y vi que, por mucho que intentara ponerle las camisetas a Unai, su cabezolón masculino no entraba ni de casualidad por el cuello. Oooooooh.
No recuerdo por qué no fui a devolverlas. Seguramente por falta de tiempo, porque perdí el tíquet o por alguna otra razón peregrina. La cuestión es que la pequeña Maya, hija de una amiga, se ganó otro par de camisetas porque sí aunque ya tuviera estas tres.
Para vestir a la geisha, utilicé retales de una de mis camisetas favoritas de todos los tiempos, demasiado pequeña ya para este cuerpecito serrano. Y no, la geisha no le hace justicia al cariño que le tenía a una camiseta que llevaba guardando y trasladando por medio mundo desde segundo de carrera.
Así quedó la geisha:
Los ojos los pinté con el mismo rotulador Prym que los de las ovejas y corrieron la misma suerte: se borraron en el primer lavado. Por suerte, esta vez decidí lavar las camisetas antes de enviárselas a su destinataria y subsané el error. No sé cuánto habrá aguantado el rotulador textil Javana en esta tela rosa, pero espero que haya sido más de un par de lavados. No llegué a asegurar con hilo ni el pelo ni la boca ni la faja, así que me imagino que alguna de esas piezas, si no todas, habrá volado. ¡De todo se aprende!
sábado, 29 de junio de 2013
Momia
No sé muy bien cómo, pero un día encontré este tutorial para hacer una momia y me encantó. Lo vi simple y muy divertido, el proyecto perfecto para probar a coser algo a máquina. Sería la camiseta para el hermanito de quien recibiría la camiseta de las ovejas.
Yo no tenía pinturas para tela, así que la parte verde de la cara de la momia es de tela también. Hice un sandwich con esta tela verde y la blanca de arriba antes de coser. Primer defecto: la tela verde era bastante gruesa, así que la momia tiene más peso del que debería.
Las instrucciones del tutorial están bastante bien, así que no me voy a repetir. Yo alteré un poco las distancias de corte y los tamaños para adaptarlos a mis camisetas. He aquí la camiseta que hice para regalar:
Esta vez hice primero la de Unai para practicar y me vino muy bien, porque coser en círculo cuando la tela es elástica tiene su complicación. En ese sentido, la de regalo quedó mucho mejor.
En cuanto al detalle que comenta el tutorial de si poner la tela blanca con la parte que se enrolla hacia dentro o hacia fuera, yo creo que lo suyo es ponerla hacia dentro. De hecho, creo que es mejor que los cortes de la tela vayan en perpendicular a la dirección del hilo, que es lo que hice en la camiseta que regalé. De entrada, la de Unai parecía tener mejor pinta (cortes en paralelo al hilo y con la parte que se enrolla hacia fuera), pero al lavar la camiseta las «vendas» de la momia se enrollaron tanto que perdió toda la gracia. Intenté arreglarlo con un poco con pegamento textil, pero no, no es lo suyo.
Los ojos esta vez los pegué con pegamento textil y han aguantado muy bien los lavados en la camiseta de Unai. Espero que la que regalé también aguantara el tipo. Desde entonces, me he aficionado a los ojos móviles de pegar. Son herméticos, así que no les entra agua al lavar como ocurre con los de coser y, además, quedan bien fijos.
Yo no tenía pinturas para tela, así que la parte verde de la cara de la momia es de tela también. Hice un sandwich con esta tela verde y la blanca de arriba antes de coser. Primer defecto: la tela verde era bastante gruesa, así que la momia tiene más peso del que debería.
Las instrucciones del tutorial están bastante bien, así que no me voy a repetir. Yo alteré un poco las distancias de corte y los tamaños para adaptarlos a mis camisetas. He aquí la camiseta que hice para regalar:
Esta vez hice primero la de Unai para practicar y me vino muy bien, porque coser en círculo cuando la tela es elástica tiene su complicación. En ese sentido, la de regalo quedó mucho mejor.
En cuanto al detalle que comenta el tutorial de si poner la tela blanca con la parte que se enrolla hacia dentro o hacia fuera, yo creo que lo suyo es ponerla hacia dentro. De hecho, creo que es mejor que los cortes de la tela vayan en perpendicular a la dirección del hilo, que es lo que hice en la camiseta que regalé. De entrada, la de Unai parecía tener mejor pinta (cortes en paralelo al hilo y con la parte que se enrolla hacia fuera), pero al lavar la camiseta las «vendas» de la momia se enrollaron tanto que perdió toda la gracia. Intenté arreglarlo con un poco con pegamento textil, pero no, no es lo suyo.
Los ojos esta vez los pegué con pegamento textil y han aguantado muy bien los lavados en la camiseta de Unai. Espero que la que regalé también aguantara el tipo. Desde entonces, me he aficionado a los ojos móviles de pegar. Son herméticos, así que no les entra agua al lavar como ocurre con los de coser y, además, quedan bien fijos.
viernes, 28 de junio de 2013
Beeeeee
Como ya comenté en este post, tenía un regalo pendiente para unos mellizos que crecieron más rápido de lo que me habría gustado. Tardé un poco en volver a encontrar unas camisetas que me gustaran, pero al final lo conseguí: una burdeos y una gris. Sí, así de tristona es la ropa de bebé para niño. Habría querido colores más alegres, pero no encontré nada. En fin. Empecemos por la burdeos.
Me pareció que una oveja quedaría la mar de bien. La pregunta era: ¿blanca o negra? ¿Negra o blanca? Ante la indecisión, opté por hacerlas las dos y la verdad es que quedaron muy graciosas. Eso sí, me pasó como con la chaqueta del monstruo: me harté de dar puntaditas en tanta curvita pequeña. Aaaaaargh.
El doblez de la camiseta hace que la negra parezca más pequeña, pero no lo es.
Me gustó tanto el resultado que decidí hacerle una igual a Unai en una camiseta verde que había comprado el mismo día que la azul donde hice el pingüino (foto aquí).
Creo que la de Unai me quedó mejor gracias a las cosas que aprendí con la primera. Las cabezas inclinadas le dan un rollo gracioso. Y al alternar los estrabismos (dentro-fuera), queda todo más equilibrado. Así que otra lección aprendida: los ensayos, con las camisetas de mis niños para que las de regalo queden mejor. Además, gracias a que me quedé yo con una, pude ver cómo aguantaba los lavados este diseño. En general, muy bien. Pero para los ojos y las narices usé un rotulador textil permanente de la marca Prym que es un horror. En dos lavados casi no quedaba rastro de la tinta. Le escribí a mi amiga para decírselo y parece que ella tenía un rotulador para retocar esos detalles, así que me quedé chafadilla pero un poco más tranquila. Al menos podrían seguir usándola sin que las ovejas parecieran zombis.
En la versión de Unai, coloqué las ovejas más abajo porque quería ponerles un bocadillo en el que se leyera «¡Beeee!», pero al final nunca lo hice. Igual se lo añado cuando salga de la caja para su segunda vida con Elio.
Siguiente proyecto: la camiseta gris del otro mellizo.
Me pareció que una oveja quedaría la mar de bien. La pregunta era: ¿blanca o negra? ¿Negra o blanca? Ante la indecisión, opté por hacerlas las dos y la verdad es que quedaron muy graciosas. Eso sí, me pasó como con la chaqueta del monstruo: me harté de dar puntaditas en tanta curvita pequeña. Aaaaaargh.
El doblez de la camiseta hace que la negra parezca más pequeña, pero no lo es.
Me gustó tanto el resultado que decidí hacerle una igual a Unai en una camiseta verde que había comprado el mismo día que la azul donde hice el pingüino (foto aquí).
Creo que la de Unai me quedó mejor gracias a las cosas que aprendí con la primera. Las cabezas inclinadas le dan un rollo gracioso. Y al alternar los estrabismos (dentro-fuera), queda todo más equilibrado. Así que otra lección aprendida: los ensayos, con las camisetas de mis niños para que las de regalo queden mejor. Además, gracias a que me quedé yo con una, pude ver cómo aguantaba los lavados este diseño. En general, muy bien. Pero para los ojos y las narices usé un rotulador textil permanente de la marca Prym que es un horror. En dos lavados casi no quedaba rastro de la tinta. Le escribí a mi amiga para decírselo y parece que ella tenía un rotulador para retocar esos detalles, así que me quedé chafadilla pero un poco más tranquila. Al menos podrían seguir usándola sin que las ovejas parecieran zombis.
En la versión de Unai, coloqué las ovejas más abajo porque quería ponerles un bocadillo en el que se leyera «¡Beeee!», pero al final nunca lo hice. Igual se lo añado cuando salga de la caja para su segunda vida con Elio.
Siguiente proyecto: la camiseta gris del otro mellizo.
jueves, 27 de junio de 2013
Algo de Cars
Tras muchas camisetas para mis peques, para practicar y para quitar cosas de en medio, les llegó el turno a los regalos de nuevo. Para el bautizo del ahijado de mi pareja decidimos comprarle un juego de Lego de Cars... y no podía dejar pasar la ocasión de hacerle una camiseta a juego. Roja, por supuesto, con los ojos de McQueen por delante...
Y con el nombre del peque detrás en la tipografía de la película:
Las letras me costaron bastante porque, aunque las puse con la entretela adhesiva, las cosí a mano para que no se despegaran. Por aquel entonces no sabía si se despegarían o no, pero preferí ir sobre seguro al tratarse de un regalo. Espero que hayan aguantado bien.
Al coser las letras, me di cuenta de que la entretela adhesiva deja la aguja un poco pegajosa. Se supone que no pasa, al menos al coser a máquina. Pero a mí se me quedaron los dedos pegajosillos. Puede que fuera porque cosí muy al borde y rompí la tela y el adhesivo. O puede que fuera por la temperatura de las manos. El caso es que Steam-a-Seam 2 sí que deja residuos de pegamento en la aguja, que conste.
Y con el nombre del peque detrás en la tipografía de la película:
Las letras me costaron bastante porque, aunque las puse con la entretela adhesiva, las cosí a mano para que no se despegaran. Por aquel entonces no sabía si se despegarían o no, pero preferí ir sobre seguro al tratarse de un regalo. Espero que hayan aguantado bien.
Al coser las letras, me di cuenta de que la entretela adhesiva deja la aguja un poco pegajosa. Se supone que no pasa, al menos al coser a máquina. Pero a mí se me quedaron los dedos pegajosillos. Puede que fuera porque cosí muy al borde y rompí la tela y el adhesivo. O puede que fuera por la temperatura de las manos. El caso es que Steam-a-Seam 2 sí que deja residuos de pegamento en la aguja, que conste.
Leoncio
Después de hacer la camiseta de la rana, todavía me quedaban dos camisetas más de talla de seis meses para Elio. Creo que no se nota mucho cuando miras este blog, pero me encanta el color naranja. Si visitas mi casa es más evidente.
Lástima que con el flash de la cámara se vea tan mal. Había poca luz para hacer la foto sin flash.
Me encanta la tela de rayitas de la melena, que es la misma que usé para la camiseta del nombre de Maya. Los ojos los pinté con un rotulador textil Javana y han aguantado los lavados perfectamente. La cara y la cola están con la entretela adhesiva solamente y, mientras que la cara ha aguantado bien, la cola se ha despegado y está que se va a perder de un momento a otro. Habrá que arreglarla antes de que pase, aunque mi pequeñito se va a poner esta camiseta más bien poco ya... He hecho cambio de armario y las cosas de 68 cm las voy a aparcar aunque todavía le vayan (justitas). Ya va siendo hora de darles uso a la ropa de verano de 71 y 74 cm, que tenemos mogollón de Unai.
--
Edito para añadir la imagen de la camiseta tras cinco meses de uso intensivo.
Como se puede ver, la cola se despegó y he tenido que coserla a mano antes de «archivar» la camiseta. Y bueno, aquí se aprecian mejor los colores.
Lástima que con el flash de la cámara se vea tan mal. Había poca luz para hacer la foto sin flash.
Me encanta la tela de rayitas de la melena, que es la misma que usé para la camiseta del nombre de Maya. Los ojos los pinté con un rotulador textil Javana y han aguantado los lavados perfectamente. La cara y la cola están con la entretela adhesiva solamente y, mientras que la cara ha aguantado bien, la cola se ha despegado y está que se va a perder de un momento a otro. Habrá que arreglarla antes de que pase, aunque mi pequeñito se va a poner esta camiseta más bien poco ya... He hecho cambio de armario y las cosas de 68 cm las voy a aparcar aunque todavía le vayan (justitas). Ya va siendo hora de darles uso a la ropa de verano de 71 y 74 cm, que tenemos mogollón de Unai.
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Edito para añadir la imagen de la camiseta tras cinco meses de uso intensivo.
Como se puede ver, la cola se despegó y he tenido que coserla a mano antes de «archivar» la camiseta. Y bueno, aquí se aprecian mejor los colores.
miércoles, 26 de junio de 2013
Abejas
Además de la camiseta roja que decoré con los ojos de Spiderman, tenía una camiseta azul de Unai que me apetecía decorarle a Elio. Me encanta cómo queda el azul con amarillo y las abejas siempre me han hecho tilín, así que la aplicación de esta camiseta la tuve muy clara desde el principio.
El celeste no me gusta nada, pero este tono azul petróleo me fascina.
Creo que tendré que coser las alas, que de momento solo están pegadas con la entretela adhesiva. Todo lo demás está cosido a mano. Bueno, aquí ya cuento con una mejora interesante: rotuladores para tela que me permiten hacer los ojos y las bocas rápidamente. Se supone que son permanentes tras plancharlos durante unos minutos, pero he descubierto que depende mucho de la tela. Las de camiseta, en general, pierden más tinta con los lavados que las telas normales de algodón. No me preocupa mucho porque, como los rotuladores los tengo en casa, de vez en cuando repaso estos detalles antes de planchar y vuelve a quedar todo como nuevo. Cuando hago algo para regalo, en cambio, intento usar los rotuladores lo mínimo posible porque nunca sé si esas telas aguantarán los lavados bien pintadas. Creo que empiezan a quedar feotas a partir de los 10 o 12 lavados.
Tengo un par de marcas de rotulador textil, los Fabricolor de ZIG y los Texi de Javana. Ninguno de los dos es infalible. El que sí era una basura era uno de la marca Prym: en dos lavados, adiós a la tinta. Tengo pendiente probar las pinturas para tela con pincel, pero no acabo de decidirme por ninguna marca en concreto.
El celeste no me gusta nada, pero este tono azul petróleo me fascina.
Creo que tendré que coser las alas, que de momento solo están pegadas con la entretela adhesiva. Todo lo demás está cosido a mano. Bueno, aquí ya cuento con una mejora interesante: rotuladores para tela que me permiten hacer los ojos y las bocas rápidamente. Se supone que son permanentes tras plancharlos durante unos minutos, pero he descubierto que depende mucho de la tela. Las de camiseta, en general, pierden más tinta con los lavados que las telas normales de algodón. No me preocupa mucho porque, como los rotuladores los tengo en casa, de vez en cuando repaso estos detalles antes de planchar y vuelve a quedar todo como nuevo. Cuando hago algo para regalo, en cambio, intento usar los rotuladores lo mínimo posible porque nunca sé si esas telas aguantarán los lavados bien pintadas. Creo que empiezan a quedar feotas a partir de los 10 o 12 lavados.
Tengo un par de marcas de rotulador textil, los Fabricolor de ZIG y los Texi de Javana. Ninguno de los dos es infalible. El que sí era una basura era uno de la marca Prym: en dos lavados, adiós a la tinta. Tengo pendiente probar las pinturas para tela con pincel, pero no acabo de decidirme por ninguna marca en concreto.
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